sábado, 3 de mayo de 2014

La princesa y el secreto del tiempo



Después de una larga ausencia, el observador ha decidido manifestarse una vez más y su diario, donde registra su bitácora de viaje, la historia de la cual acaba de ser testigo nos va a relatar.

Esta historia es sobre una princesa que vive en un reino lleno de extrañas situaciones, criaturas y personas. Es un mundo particular, el cual el observador jamás se había encontrado y mucho menos había percibido ni visto pasar. Por esta razón, el observador decidió registrar de una manera especial  el relato que les voy a contar:

Y me encontraba viajando, caminando por senderos anteriormente transitados pero vagamente examinados por los anteriores caminantes de estos trechos. Cada paso que daba, me había indicado como dar o evitar dar el paso siguiente en el camino que me llevaría a mi objetivo final, aunque extrañamente aún no estaba seguro de cual era mi destino.

Cada piedra, cada arroyo, cada evento me estaban enseñando diferentes lecciones que se iban pintando en una pared en blanco que no dejaba de crecer y de aumentar su tamaño. De repente, me encontré en la entrada de un gran bosque gris; este color gris era especial porque no era para nada similar al color gris normal que en travesías anteriores yo me había enfrentado ya, eran las 2:05 pm de la tarde.

Al observar la magnificencia y la grandeza de este gran bosque gris,  no pude más que anonadado quedar; y con mi mirada tratar de descifrar los enigmas que a primera vista el bosque me insinuaba con sutil diligencia.  Sus olores naturales y sus sonidos  me seducían para que me aventurara y tratara de descubrir sus grandes secretos, pero al mismo tiempo una voz adentro me decía que el riesgo inmenso seria y que consecuencias inminentes traería.

Afortunadamente o desafortunadamente a mi mente no escuche, y el corazón visceralmente el camino indico y yo simplemente lo seguí, levantando los pies acercándome cada vez más y más a la entrada sacra que el gran bosque gris me presentaba con una gran venia, como un buen anfitrión recibiendo a sus invitados antes de una gran fiesta, y no tenía ni idea de la gran fiesta que se me avecinaba.

El miedo y la excitación se apoderaban de mí, sentía estas emociones renaciendo dentro de lo más profundo de mí ser, como semillas deshidratas brotando  en una última oportunidad por crecer y nacer. El gran bosque gris me arropaba con sus sonidos, cada sonido natural de las hojas, del viento, de los animales se oía tan nítido que no podía creer que mis sentidos estuvieran preparados para recibir y procesar tal nivel de calidad y perfección. Extrañamente, el miedo no me impedía continuar con mi camino, porque me había acostumbrado al color gris, y más inusual aun, todas las cosas que sentía, tocaba, olía, oía  y veía me gustaban, y me iban gustando cada vez más y más.

De repente el panorama cambio, y el bosque gris cambio como si Dios hubiera sacado un gran pincel y la tarea de cambiar el bosque gris hubiera llegado a su final. Por unos instantes, el gran bosque se volvió en un bosque surreal, ninguna figura, animal, sonido, incluso sensación tenía sentido. El escenario era tan abrumador como encantador, y yo simplemente no podía hacer nada. Mis manos y mis pies no me respondían, simplemente me encontraba arrodillado y totalmente sublevado ante el poder y el impacto de este gran milagro natural.

Lo único que podía sentir y distinguir entre el envenenamiento y explosión de emociones, era una seductora fragancia que me obligaba a arrastrarme con el instinto natural de sobrevivencia hacia un claro que se distinguía vagamente entre la combinación de colores, olores, ruidos y fenómenos.

Cuando por fin llegue a aquel claro que vislumbraba al final de un camino, el gran bosque gris volvió a su figura natural y nuevamente pude ponerme de pie y entrar en razón, por al menos, unos minutos más.

Lo siguiente que me di cuenta, fue que en mi dedo meñique de la mano derecha,  había un delgado hilo rojo y el otro extremo de este hilo caía al piso y empezaba a serpentear por todo el claro del gran bosque gris.

Para mi gran impresión, me lleve un gran susto cuando una voz profunda que resonaba  en todo el bosque por su gran poder y afinación empezó a hablar y decía:

-         ¡Bienvenido viajero, has podido alcanzar el corazón del gran bosque gris y mis respetos vengo a gritar!, ¡en tu cuerpo, en tus manos el legendario hilo rojo del destino esta, para mostrarte algo especial que deberás encontrar cuando en este claro el otro extremo hayas podido finalmente descifrar!

Inmediatamente corrí hacia un pequeño lago localizado en el centro del claro, moje mi cabeza porque no podía aceptar que todo esto fuera real. Aun así, seguía en el mismo claro, en el mismo bosque y el hilo rojo no desaparecía, por ende, decidí escuchar la gran voz que me hablo y encontrar el otro extremo mi deber inmediato seria.
Luego de recorrer y recoger una gran cantidad de hilo rojo, me di cuenta de que el final se aproximaba y el extremo daba contra el centro del  lago en el cual mi cabeza había sumergido.  De repente, una figura de madera se empezó a levantar desde el centro del lago, tenía la silueta de una mujer y en esos momentos me fije que en lo que parecía ser su mano izquierda, el otro extremo del hilo rojo encontraba su final.

En el momento que toda la figura de madera se levantó como una gran estatua magistral, una voz suave y tierna empezó a surgir de aquella figura sobrenatural, era la voz de una mujer que pedía ayuda, que me pedía que la ayudara, pero yo no podía entender en que la podía ayudar.

La verdad, mi concentración estaba totalmente enfocada en lo sacro de esa imagen femenina que se alzaba ante mis ojos, yo no podía creer lo que estaba viendo y por alguna razón sentía la necesidad de meterme en el lago y abrazar esa extraña mujer de madera.

Lo único que pude entender que esta mujer me decía, era que yo sabría cómo podía ayudarla, pero que solamente yo tenía la respuesta a ese dilema, y que ella era la princesa del gran bosque gris. De repente, una gran ansiedad se apodero de mi porque no me podía permitir el lujo de consentir que una princesa sufriera de la manera en la que yo aparentemente era consciente que estaba sufriendo, y en un arranque de locura y desesperación lo único que se me ocurrió hacer fue nadar y nadar, hasta estar lo suficientemente cerca de la gran princesa y tocar con mi dedo meñique su pequeño y delicado meñique también, si, aquellos meñiques que estaban unidos por el delgado hilo rojo del destino.

De un momento a otro, la coraza de madera se destrozó y apareció ante mí la figura de una mujer de una belleza atemporal, con una energía que causo que mi voz se apagara y mi cuerpo dejara de responder. Me empecé a hundir en el gran lago y lo último que pude ver fue un brazo estirándose para alcanzarme y salvarme de las profundidades, antes de que un gran haz de luz  que nació de la palma de esta mano me cegara totalmente.

Mi mente se encontraba en blanco y no podía ver ni sentir nada, solo pude empezar a escuchar la voz profunda del gran bosque gris que una última vez me decía:
-         Viajero, no espero que entiendas lo que has visto pasar, pero si investigas más y a tu corazón escuchas más lo entenderás, apenas termines de escuchar mis palabras en tu mente retumbar, revisa cuanto tiempo ha trascurrido, porque el mayor regalo que un ser viviente ha podido recibir, la princesa del gran bosque gris te lo ha brindado ya, y nunca olvides que esa conexión jamás se romperá

Cuando por fin abrí mis ojos, me encontraba tirado en el suelo en lo que parecía la salida al gran bosque gris, no reconocía lo que veía a mí alrededor y por ende supuse que de alguna manera el bosque gris lo había atravesado ya.

Me aliste y revise que tenía todo listo para continuar el camino, gire mi cabeza hacia atrás y una gran venia y un sonoro gracias salió de mi boca hacia el gran bosque gris, porque aunque no entendía nada de lo que había sucedido, y pensé que simplemente enfermo estaba y un sueño increíble había tenido.

Lo único realmente emocionante y excitante que no me había dado cuenta en ese momento, es que empecé a caminar y consultar la hora quise, eran las 2:05 de la tarde y aparentemente el sueño duro menos de un minuto…

…pero en un segundo, me di cuenta de que amarrado a mi dedo meñique un extraño hilo rojo parecía estar…


«Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper».

Cotidianidad



Cierta cantidad de veces la gente se levanta de su cama y planea las tareas del día mientras corren la cortina y observan a través de su ventana.

Muchos lo planean, los demás simplemente  cometen acciones sin preguntarse sus consecuencias. A la voz del joven locutor de una estación de radio que vende la música popular de la época, la emoción y el misterio de empezar a vivir una nueva experiencia timbran en nuestros pensamientos como cuando esperamos nerviosamente la visita de algún ser especial...claro esta! solo si ese timbre no se ha roto por el constante uso de la monotonía y de la mediocre profundidad espiritual de la personalidad.

El principio de todo lo bueno y lo malo toma forma cada vez que  se decide tomar camino autónomo, saliendo de una puerta de un lugar que consideramos hogar, y cerrándola sin saber a ciencia cierta que el día de mañana se pueda volver a descansar en esa burbuja única que alza una cortina de humo que opaca levemente los problemas de la cotidianidad.

Mientras se recorren distancias en latas oxidadas al lado de individuos nunca jamás vistos, se preparan inconscientemente hojas y hojas de vagas memorias sobre  recuerdos de antaño de experiencias olvidadas por el tiempo.

Está al lado, el privilegiado que sueña y siente como un desahuciado, que es locuaz, animado y desempeña una presencia y/o distinción en la sociedad solo por el simple hecho de que otros lo consideran así. Esta  el creyente, el peleador, aquel que cree y confía que el esfuerzo y la responsabilidad son los pilares del éxito...se preguntara ¿qué clase de éxito está buscando?...o será que solo sigue un protocolo implantado por alguien totalmente inconsciente y ajeno a la realidad que está viviendo?

Es aquel que busca arriesgar para ganar y perder, pero que gana incalculables cantidades de valor humano cuando se da cuenta de que está tomando las decisiones por sí mismo, sin depender de otros. Y también están los demás...aquellos malconsiderados como los desahuciados, los mundanamente pobres; aquellos que muchas veces se ven en distintas partes de un mismo lugar o en varios lugares al mismo tiempo, la experiencia les brindo la ventaja de la fortaleza y la resistencia integral, pero así mismo les ha dado los golpes más duros y críticos a la estructura espíritu-mental.

Luego volteamos nuestra mirada y observamos cosas que podrían ser mucho o menos interesantes: el joven estudiante expresando con su forma de vestir y su actitud su extraña forma de ser y su personalidad,  sin querer demostrándole a la sociedad que tiene un pensamiento, obra y conciencia única.....y al mismo tiempo se está encerrado hablando por un celular vanguardista que ocupa  el oído derecho mientras el izquierdo se encarga de conceptualizar la información trasmitida por una persona de última tecnología (.....).

Al bajarnos de aquel extraño artefacto que trasmite tantos pensamientos y emociones sin ni siquiera expresar una sola palabra... no lo necesita… la sola presencia de distintos sujetos y seres  proveen del mejor entretenimiento pasajero del momento;  se pisa usualmente con el pie derecho la ciudad de concreto, distinguida entre muchos por su famosa anfitriona de bienvenida, el desentendimiento.

El ambiente abraza a cada individuo que se integra con ella, tratando de generar la reacción adecuada para el momento adecuado. Se pueden oír ríos de conversaciones  absurdas entre personas intentando ganarse a la fuerza la compasión, entendimiento y risa de otra más...o ¿debería  buscarse empatía?; aunque también, si hay la suficiente concentración y la voluntad de escuchar más allá de lo que se oye y ver mas allá de lo que se ve a simple vista, se puede entender el extraño lenguaje que surge entre dos personas que sostienen una conversación sobre sus sentimientos más profundos, sus pensamientos más inquietantes; en las cuales el intercambio no se forma con el objetivo de aprender  frívolos datos sobre el otro, es para conocer y entender las experiencias humanas de aquel individuo de tal manera que permite desarrollar entre estos un vínculo especial  el cual  extiende la madurez y vislumbra el crecimiento interno.

Se hace la triunfante aparición en el entorno propio de oficio diario, son otorgadas las tareas diarias, se saluda el conocido, al amigo, al enemigo... la rutina empieza, los desafíos diarios agobian al raciocinio, la proactividad es requerida para continuar adelante…hay conflictos personales, internos, interpersonales, hay risas, llantos, comentarios, miradas, regalos, detalles, comportamientos, actitudes y descanso.

Al final, el entorno cambia, indica por medio de señales físicas que es hora de regresar al lugar del cual partimos, que por ahora, ya no pertenecemos más a ese lugar y debemos marcharnos serenamente.

Un café y un cigarrillo se trasforman en la droga ideal para reposar los movimientos y los pensamientos de todo un día, son unas horas en un extraño lugar que pretende ser un hogar sustituto para el visitante regular y logra su cometido con el eventual pero esperado curso de los hechos.

Culmina la jornada, con la caída del sol y la reunión no muy bien planeada de las nubes  en el cielo, las cuales con su estruendosa y poderosa discusión en un idioma que aún desconocemos, causan el llanto de la más sensible de ellas causando un desconcierto total sobre sus testigos más cercanos y más pequeños, nosotros.


No hay manera de ofrecer consuelo, no hay manera de pasar pañuelos limpios...simplemente  se toma una decisión, la decisión de volver a casa. Al hogar. Todo cambia con la lluvia, muchos deciden distraerse en conversaciones, otros escuchan música, otros simplemente guardan silencio...de pronto porque sienten que lo que se ha dicho y  pensado es suficiente y que no hay necesidad de retomar aspectos y asuntos que no competen en ese momento.

Trebol de cuatro hojas



Existen ocasiones espontáneas pero olvidables de la vida, lugares anecdóticos pero conocidos y personas concurrentes pero especiales, que rodean nuestro entorno con un velo cálido, suave y confortable que nos permite sentirnos cómodos con nuestras vivencias, arropándonos y abrazándonos en memorias y sentimientos del pasado, donde el amor y la amistad no son indiferentes y hacen parte de este consorcio de elementos que no se escapan más allá del tamaño de este único velo.

Surge entonces la necesidad de un observador retirado, que decide reanudar su labor y camino, que como cualquier otro, está dispuesto a arriesgar la tranquilidad y la simplicidad de su gran velo blanco, con la ilusión de encontrarse con algún tipo de experiencia nueva en cada instante, que le permita expandir su realidad y también, consentir la posibilidad verdadera de descubrirse a sí mismo como nunca antes había sucedido.

Decide empezar su travesía, dejando atrás talvez por un tiempo lo conocido y decide solo llevar una pluma y un pergamino, nada más, solo porque lo único seguro y previsto de este gran camino, es la necesidad de trasformar lo nuevo y asombroso en unas cuantas palabras que le permitan algún día comprobar que lo que vivió realmente lo sintió, y que lo que pensó algún día como algo utópico e irreal, pudo ser sentido por sus manos, visto por sus ojos y escrito por su mente.

Al salir, lo que parecía opaco y traslucido por el velo blanco, se convirtió en un paisaje surrealista que sentía que no hacia parte de tal mundo, observo en todas direcciones con el objetivo de fijarse un camino; de repente, entre toda la magia energía y vitalidad que emitía ese gran paisaje, pudo enfocar sus ojos en un gran letrero de madera que se encontraba como a 4 kilómetros de distancia, pero cuando decidió dar el primer paso para alcanzar ese letrero, este observador se percató que el letrero parecía caminar hacia él  y que mientras más seguro se sintiera caminando sobre ese paisaje y entorno, el letrero parecía acompañarlo a su encuentro.

Finalmente en un instante se encontró de frente con el letrero, y este llevaba un mensaje para él, decía: “Buscar un trébol de cuatro hojas hay que”, pero en letra menuda y pequeña decía: “los amigos son como los tréboles de 4 hojas, difíciles de encontrar, pero afortunados de tener”.

Entonces, no fijo un camino ni un mapa conocido, asumió que iba a tomar una decisión en su debido momento y tomo la determinación de buscar la respuesta de porque había que encontrar un trébol de 4 hojas, y el porqué de la frase pequeña de ese letrero.

Es claro que no hay registro alguno, pero se puede decir que el observador camino y camino por 4 años y 3 meses, que conoció estrellas que lo acompañaban de noche, cuando estas bailaban una danza mística en su cielo, vio alguna vez a un viajero entre muchos tratando de cruzar un puente convertirse en un amigo, en una ocasión se encontró con un cazador que quería alcanzar el cielo y la gloria que allá se dibujaba y también tuvo la fortuna de conocer de cerca la esencia de un espíritu de la esperanza, que apareció cuando necesitaba dejarle un legado, luego había podido recolectar a lo mucho 6 tréboles de 4 hojas, pero hasta ahora estaba empezando a entender su valor y significado…

Ya algo cansado de tamaña travesía, el observador se vio en un campo rodeado de inmensas montañas que parecían venirse encima de el en cualquier momento, cuando observo el horizonte se dio cuenta de que era un gran terreno, rodeado de árboles y muchos ríos que parecían estar hechos de espejos porque reflejaban la magnitud del cielo despejado.

Observo el suelo y se vio absorbido por una gran alfombra hecha de números incontables de tréboles, parecía una gran comunidad de personas reducidas a pequeños objetos verdes que se movían si el viento se los ordenaba. En aquel momento vio lo más especial y único que había visto hasta el momento, entre toda esa maleza y tréboles a su alrededor, pudo ver con sus ojos que había un pequeño trébol, que en lugar de tener 4 hojas tenía 5, y era totalmente diferente a los que ya había visto y recolectado.

En el momento que decidió conocer la naturaleza de ese trébol, se acercó y lo agarro con sus manos y con sus palabras y en ese instante se percató que el trébol le confirió una especie de energía que al cerrar sus ojos lo llenaba de alegría y tranquilidad. Para el, este trébol le trasmitía confianza, tranquilidad, sencillez, alegría, inocencia, ingenuidad, sinceridad, amistad, cariño, bueno,  un sin fin de emociones que el observador sentía que estaba entablando una conexión con un ser humano, tanto así eran los conflictos y complejos sentimientos y pensamientos en su mente, que este trébol le recordó lo bueno de lo conocido y más importante aún, la pureza e inocencia de un ser humano en el momento de entrar a ser parte de este mundo.

No aguanto y cayó al piso, el choque emocional fue muy fuerte y lo derrumbo, reflexiono por un día entero y pensó que alguien o algo lo había seleccionado para que encontrara este trébol y que ese trébol era algo muy especial porque cada vez que lo miraba o lo saludaba, le hacía olvidar problemas y situaciones que vagamente lo despedían, y lo hacía sonreír, algo extrañamente inusual para el observador.

El observador decidió dar terminado su viaje y suavemente tomo el trébol con la determinación de guardarlo como los demás, entonces el estuche donde los guardaba no tenía más espacio. Esto lo desespero, porque no quería dejarlo tirado en el suelo donde podría sufrir cualquiera clase de peligro o simplemente desaparecer de su camino. Luego podía guardarlo en el bolsillo izquierdo de su ya vieja y trajinada camisa.

Al regresar a su viejo y confortable velo, el observador deposito sus tréboles y aquel trébol de 5 hojas se mantenía mucho más vigoroso y saludable que los demás. Cada trébol se trasformase en una persona, un recuerdo y así mismo un pensamiento y un sentimiento, y cada vez que busca en su velo y se encuentra con el trébol de 5 hojas, le sonríe y le habla, porque de alguna extraña manera lo llena de felicidad, tranquilidad y cariño!


Mensaje del observador: Nunca cambies tus 5 hojas ni tu naturaleza, esa exclusividad es imposible de encontrar 2 veces en una misma vida, además es necesario que este observador aprenda algo de esa única naturaleza.


Ella


Se llegó a imaginar que la carrera contra la vida la había ganado, que la madurez arriesgada pero inocente le había alcanzado, cuando un encuentro  ansiado pero provocado apagaron luces encendidas antes de tiempo, como la niebla tapa la dirección indicada por un mapa dibujado a mano.
Desafiante ante la vida tomo el camino del arriesgado, turbulentos ríos, bosques embrujados, profundos abismos hicieron su presentación  durante cortos lapsus instantáneos. Aprender a leer libros llenos de experiencias ajenas, trataron de llenar poros prematuros, precursores de hoyos que todavía no debían haber sido cavados.

Los sentimientos encontrados y el pensamiento confuso le ayudaron a forjar a mano con el martillo de la experiencia y en el fuego eterno de la cotidianidad, aquel sable sin filo de coraje y  poder que desenvaina cada vez que se abre un recuerdo con sabor a chocolate amargo del pasado. Observen, conozcan y háblenle a esa flor que broto en terrenos áridos y confusos, que alimento sus necesidades caminando mas allá de lo necesario, porque  a pesar de sentir la soledad dos veces, el color de su tallo y la alegría de sus pétalos nunca se marchitaron, solo parecían despedirse de vez en cuando, al preguntarse si sus decisiones eran las correctas y si ella era la única que vivía en aquel desierto empantanado.

Persiguiendo ideales abstractos pero personales, proyecto objetivos inexplicables y a la vez definitivos. Encontró entre tantos de los caminos recorridos, seres vivos que expandieron su humanidad y sus creencias, así como también añadieron piezas de rompecabezas faltantes en sus filosofías del comportamiento. Debajo de cada roca, detrás de cada arbusto y en el fondo del corazón de muchas personas, observo semillas de conocimiento y autonomía  que le indicaban que no hay un solo camino, que varios de ellos comportan tomar riesgos y actitudes propias de cada individuo.

Obedeciendo fielmente el comportamiento de la naturaleza humana, la formación de muros de hielo y concreto fueron esperados y forjados, máscaras excepcionalmente bellas y sacras se fueron colocando en un rostro y un cuerpo que ocultarse no debían, pero que los instintos naturales de sobreprotección y miedo le obligaban a llevarlos puestos.

Una noche mirando hacia el cielo, entre el pacifico lienzo lleno de  formas astrales, observo una estrella, la cual se sincronizo con ella, con su mente, con su cuerpo y su corazón. En ese momento pudo sentir que aquella extraña presencia iluminaba su propio espíritu de una manera especial…la estaba cuidando, y pensó que aquel único y extraño cuerpo estelar que no había visto ni sentido jamás, le estaba enseñando una clase de sentimiento totalmente desconocido pero increíblemente fuerte que se conoce como amor.

Aquel brillo estelar ilumino y exalto la belleza natural de aquella flor, así como el fuego envuelve  y calienta entre sus brazos dos corazones unidos por vínculos inexplicables en la más poderosa de las frías tormentas de una noche cosmopolita. Entonces, una jornada más fuerte de aprendizaje y de madurez espiritual comenzó en el momento en que se dio cuenta de que el brillo de una estrella no dura para siempre, pero que siempre deja un legado.

Esta flor, preservo y valoro el legado como el tesoro más preciado de un mundo opacado y triste por la ausencia de sentimientos sinceros para su preservación. Juntando todas sus fuerzas e invocando otras totalmente ajenas y desconocidas, trata de agarrar con su brazo izquierdo el flujo de la vida el cual lleva una velocidad adimensional, mientras con su brazo derecho y su corazón entero trata de agarrar lo más fuerte y cerca posible su legado, que le recuerda la ambigüedad de la existencia así como también la felicidad de sentirse responsable por algo.


La historia de esta flor no ha terminado con el ultimo frasco de tinta todavía, en su memoria y en su espíritu aún hay letras desconocidas, textos ocultos que llevan tiempo antológicos sin salir a la luz pero que eventualmente, en la presencia de catástrofes, o en situaciones que evoquen sensaciones de felicidad, encanto, alegría y esperanza, saldrán a la luz solo  para aquella persona, individuo o ser vivo que tenga el honor y el privilegio de acompañarla en la búsqueda de su propia entelequia.

NUESTRAS SOMBRAS

Al fin y al cabo Luciana no tenía ni idea si sus pinturas iban a lograr el impacto que ella buscaba. De hecho, no tenía claro si le i...