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Se llegó a imaginar que la carrera contra la vida la
había ganado, que la madurez arriesgada pero inocente le había alcanzado,
cuando un encuentro ansiado pero provocado apagaron luces encendidas
antes de tiempo, como la niebla tapa la dirección indicada por un mapa dibujado
a mano.
Desafiante ante la vida tomo el camino del arriesgado,
turbulentos ríos, bosques embrujados, profundos abismos hicieron su
presentación durante cortos lapsus instantáneos. Aprender a leer libros
llenos de experiencias ajenas, trataron de llenar poros prematuros, precursores
de hoyos que todavía no debían haber sido cavados.
Los sentimientos encontrados y el pensamiento confuso le
ayudaron a forjar a mano con el martillo de la experiencia y en el fuego eterno
de la cotidianidad, aquel sable sin filo de coraje y poder que desenvaina
cada vez que se abre un recuerdo con sabor a chocolate amargo del pasado.
Observen, conozcan y háblenle a esa flor que broto en terrenos áridos y
confusos, que alimento sus necesidades caminando mas allá de lo necesario,
porque a pesar de sentir la soledad dos veces, el color de su tallo y la
alegría de sus pétalos nunca se marchitaron, solo parecían despedirse de vez en
cuando, al preguntarse si sus decisiones eran las correctas y si ella era la única
que vivía en aquel desierto empantanado.
Persiguiendo ideales abstractos pero personales, proyecto
objetivos inexplicables y a la vez definitivos. Encontró entre tantos de los
caminos recorridos, seres vivos que expandieron su humanidad y sus creencias,
así como también añadieron piezas de rompecabezas faltantes en sus filosofías
del comportamiento. Debajo de cada roca, detrás de cada arbusto y en el fondo
del corazón de muchas personas, observo semillas de conocimiento y
autonomía que le indicaban que no hay un solo camino, que varios de ellos
comportan tomar riesgos y actitudes propias de cada individuo.
Obedeciendo fielmente el comportamiento de la naturaleza
humana, la formación de muros de hielo y concreto fueron esperados y forjados, máscaras
excepcionalmente bellas y sacras se fueron colocando en un rostro y un cuerpo
que ocultarse no debían, pero que los instintos naturales de sobreprotección y
miedo le obligaban a llevarlos puestos.
Una noche mirando hacia el cielo, entre el pacifico lienzo
lleno de formas astrales, observo una estrella, la cual se sincronizo con
ella, con su mente, con su cuerpo y su corazón. En ese momento pudo sentir que
aquella extraña presencia iluminaba su propio espíritu de una manera especial…la
estaba cuidando, y pensó que aquel único y extraño cuerpo estelar que no había
visto ni sentido jamás, le estaba enseñando una clase de sentimiento totalmente
desconocido pero increíblemente fuerte que se conoce como amor.
Aquel brillo estelar ilumino y exalto la belleza natural
de aquella flor, así como el fuego envuelve y calienta entre sus brazos
dos corazones unidos por vínculos inexplicables en la más poderosa de las frías
tormentas de una noche cosmopolita. Entonces, una jornada más fuerte de
aprendizaje y de madurez espiritual comenzó en el momento en que se dio cuenta
de que el brillo de una estrella no dura para siempre, pero que siempre deja un
legado.
Esta flor, preservo y valoro el legado como el tesoro más
preciado de un mundo opacado y triste por la ausencia de sentimientos sinceros
para su preservación. Juntando todas sus fuerzas e invocando otras totalmente
ajenas y desconocidas, trata de agarrar con su brazo izquierdo el flujo de la
vida el cual lleva una velocidad adimensional, mientras con su brazo derecho y
su corazón entero trata de agarrar lo más fuerte y cerca posible su legado, que
le recuerda la ambigüedad de la existencia así como también la felicidad de
sentirse responsable por algo.
La historia de esta flor no ha terminado con el ultimo
frasco de tinta todavía, en su memoria y en su espíritu aún hay letras
desconocidas, textos ocultos que llevan tiempo antológicos sin salir a la luz
pero que eventualmente, en la presencia de catástrofes, o en situaciones que
evoquen sensaciones de felicidad, encanto, alegría y esperanza, saldrán a la
luz solo para aquella persona, individuo o ser vivo que tenga el honor y
el privilegio de acompañarla en la búsqueda de su propia entelequia.

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