sábado, 3 de mayo de 2014

Trebol de cuatro hojas



Existen ocasiones espontáneas pero olvidables de la vida, lugares anecdóticos pero conocidos y personas concurrentes pero especiales, que rodean nuestro entorno con un velo cálido, suave y confortable que nos permite sentirnos cómodos con nuestras vivencias, arropándonos y abrazándonos en memorias y sentimientos del pasado, donde el amor y la amistad no son indiferentes y hacen parte de este consorcio de elementos que no se escapan más allá del tamaño de este único velo.

Surge entonces la necesidad de un observador retirado, que decide reanudar su labor y camino, que como cualquier otro, está dispuesto a arriesgar la tranquilidad y la simplicidad de su gran velo blanco, con la ilusión de encontrarse con algún tipo de experiencia nueva en cada instante, que le permita expandir su realidad y también, consentir la posibilidad verdadera de descubrirse a sí mismo como nunca antes había sucedido.

Decide empezar su travesía, dejando atrás talvez por un tiempo lo conocido y decide solo llevar una pluma y un pergamino, nada más, solo porque lo único seguro y previsto de este gran camino, es la necesidad de trasformar lo nuevo y asombroso en unas cuantas palabras que le permitan algún día comprobar que lo que vivió realmente lo sintió, y que lo que pensó algún día como algo utópico e irreal, pudo ser sentido por sus manos, visto por sus ojos y escrito por su mente.

Al salir, lo que parecía opaco y traslucido por el velo blanco, se convirtió en un paisaje surrealista que sentía que no hacia parte de tal mundo, observo en todas direcciones con el objetivo de fijarse un camino; de repente, entre toda la magia energía y vitalidad que emitía ese gran paisaje, pudo enfocar sus ojos en un gran letrero de madera que se encontraba como a 4 kilómetros de distancia, pero cuando decidió dar el primer paso para alcanzar ese letrero, este observador se percató que el letrero parecía caminar hacia él  y que mientras más seguro se sintiera caminando sobre ese paisaje y entorno, el letrero parecía acompañarlo a su encuentro.

Finalmente en un instante se encontró de frente con el letrero, y este llevaba un mensaje para él, decía: “Buscar un trébol de cuatro hojas hay que”, pero en letra menuda y pequeña decía: “los amigos son como los tréboles de 4 hojas, difíciles de encontrar, pero afortunados de tener”.

Entonces, no fijo un camino ni un mapa conocido, asumió que iba a tomar una decisión en su debido momento y tomo la determinación de buscar la respuesta de porque había que encontrar un trébol de 4 hojas, y el porqué de la frase pequeña de ese letrero.

Es claro que no hay registro alguno, pero se puede decir que el observador camino y camino por 4 años y 3 meses, que conoció estrellas que lo acompañaban de noche, cuando estas bailaban una danza mística en su cielo, vio alguna vez a un viajero entre muchos tratando de cruzar un puente convertirse en un amigo, en una ocasión se encontró con un cazador que quería alcanzar el cielo y la gloria que allá se dibujaba y también tuvo la fortuna de conocer de cerca la esencia de un espíritu de la esperanza, que apareció cuando necesitaba dejarle un legado, luego había podido recolectar a lo mucho 6 tréboles de 4 hojas, pero hasta ahora estaba empezando a entender su valor y significado…

Ya algo cansado de tamaña travesía, el observador se vio en un campo rodeado de inmensas montañas que parecían venirse encima de el en cualquier momento, cuando observo el horizonte se dio cuenta de que era un gran terreno, rodeado de árboles y muchos ríos que parecían estar hechos de espejos porque reflejaban la magnitud del cielo despejado.

Observo el suelo y se vio absorbido por una gran alfombra hecha de números incontables de tréboles, parecía una gran comunidad de personas reducidas a pequeños objetos verdes que se movían si el viento se los ordenaba. En aquel momento vio lo más especial y único que había visto hasta el momento, entre toda esa maleza y tréboles a su alrededor, pudo ver con sus ojos que había un pequeño trébol, que en lugar de tener 4 hojas tenía 5, y era totalmente diferente a los que ya había visto y recolectado.

En el momento que decidió conocer la naturaleza de ese trébol, se acercó y lo agarro con sus manos y con sus palabras y en ese instante se percató que el trébol le confirió una especie de energía que al cerrar sus ojos lo llenaba de alegría y tranquilidad. Para el, este trébol le trasmitía confianza, tranquilidad, sencillez, alegría, inocencia, ingenuidad, sinceridad, amistad, cariño, bueno,  un sin fin de emociones que el observador sentía que estaba entablando una conexión con un ser humano, tanto así eran los conflictos y complejos sentimientos y pensamientos en su mente, que este trébol le recordó lo bueno de lo conocido y más importante aún, la pureza e inocencia de un ser humano en el momento de entrar a ser parte de este mundo.

No aguanto y cayó al piso, el choque emocional fue muy fuerte y lo derrumbo, reflexiono por un día entero y pensó que alguien o algo lo había seleccionado para que encontrara este trébol y que ese trébol era algo muy especial porque cada vez que lo miraba o lo saludaba, le hacía olvidar problemas y situaciones que vagamente lo despedían, y lo hacía sonreír, algo extrañamente inusual para el observador.

El observador decidió dar terminado su viaje y suavemente tomo el trébol con la determinación de guardarlo como los demás, entonces el estuche donde los guardaba no tenía más espacio. Esto lo desespero, porque no quería dejarlo tirado en el suelo donde podría sufrir cualquiera clase de peligro o simplemente desaparecer de su camino. Luego podía guardarlo en el bolsillo izquierdo de su ya vieja y trajinada camisa.

Al regresar a su viejo y confortable velo, el observador deposito sus tréboles y aquel trébol de 5 hojas se mantenía mucho más vigoroso y saludable que los demás. Cada trébol se trasformase en una persona, un recuerdo y así mismo un pensamiento y un sentimiento, y cada vez que busca en su velo y se encuentra con el trébol de 5 hojas, le sonríe y le habla, porque de alguna extraña manera lo llena de felicidad, tranquilidad y cariño!


Mensaje del observador: Nunca cambies tus 5 hojas ni tu naturaleza, esa exclusividad es imposible de encontrar 2 veces en una misma vida, además es necesario que este observador aprenda algo de esa única naturaleza.


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