Existen ocasiones espontáneas pero
olvidables de la vida, lugares anecdóticos pero conocidos y personas
concurrentes pero especiales, que rodean nuestro entorno con un velo cálido,
suave y confortable que nos permite sentirnos cómodos con nuestras vivencias,
arropándonos y abrazándonos en memorias y sentimientos del pasado, donde el
amor y la amistad no son indiferentes y hacen parte de este consorcio de
elementos que no se escapan más allá del tamaño de este único velo.
Surge entonces la necesidad de un
observador retirado, que decide reanudar su labor y camino, que como cualquier
otro, está dispuesto a arriesgar la tranquilidad y la simplicidad de su gran
velo blanco, con la ilusión de encontrarse con algún tipo de experiencia nueva
en cada instante, que le permita expandir su realidad y también, consentir la
posibilidad verdadera de descubrirse a sí mismo como nunca antes había sucedido.
Decide empezar su travesía, dejando atrás
talvez por un tiempo lo conocido y decide solo llevar una pluma y un pergamino,
nada más, solo porque lo único seguro y previsto de este gran camino, es la
necesidad de trasformar lo nuevo y asombroso en unas cuantas palabras que le
permitan algún día comprobar que lo que vivió realmente lo sintió, y que lo que
pensó algún día como algo utópico e irreal, pudo ser sentido por sus manos,
visto por sus ojos y escrito por su mente.
Al salir, lo que parecía opaco y traslucido
por el velo blanco, se convirtió en un paisaje surrealista que sentía que no
hacia parte de tal mundo, observo en todas direcciones con el objetivo de
fijarse un camino; de repente, entre toda la magia energía y vitalidad que
emitía ese gran paisaje, pudo enfocar sus ojos en un gran letrero de madera que
se encontraba como a 4
kilómetros de
distancia, pero cuando decidió dar el primer paso para alcanzar ese letrero,
este observador se percató que el letrero parecía caminar hacia él y que
mientras más seguro se sintiera caminando sobre ese paisaje y entorno, el
letrero parecía acompañarlo a su encuentro.
Finalmente en un instante se encontró de
frente con el letrero, y este llevaba un mensaje para él, decía: “Buscar un trébol
de cuatro hojas hay que”, pero en letra menuda y pequeña decía: “los amigos son
como los tréboles de 4 hojas, difíciles de encontrar, pero afortunados de
tener”.
Entonces, no fijo un camino ni un mapa
conocido, asumió que iba a tomar una decisión en su debido momento y tomo la
determinación de buscar la respuesta de porque había que encontrar un trébol de
4 hojas, y el porqué de la frase pequeña de ese letrero.
Es claro que no hay registro alguno, pero
se puede decir que el observador camino y camino por 4 años y 3 meses, que
conoció estrellas que lo acompañaban de noche, cuando estas bailaban una danza
mística en su cielo, vio alguna vez a un viajero entre muchos tratando de
cruzar un puente convertirse en un amigo, en una ocasión se encontró con un
cazador que quería alcanzar el cielo y la gloria que allá se dibujaba y también
tuvo la fortuna de conocer de cerca la esencia de un espíritu de la esperanza,
que apareció cuando necesitaba dejarle un legado, luego había podido recolectar
a lo mucho 6 tréboles de 4 hojas, pero hasta ahora estaba empezando a entender
su valor y significado…
Ya algo cansado de tamaña travesía, el
observador se vio en un campo rodeado de inmensas montañas que parecían venirse
encima de el en cualquier momento, cuando observo el horizonte se dio cuenta de
que era un gran terreno, rodeado de árboles y muchos ríos que parecían estar
hechos de espejos porque reflejaban la magnitud del cielo despejado.
Observo el suelo y se vio absorbido por
una gran alfombra hecha de números incontables de tréboles, parecía una gran
comunidad de personas reducidas a pequeños objetos verdes que se movían si el
viento se los ordenaba. En aquel momento vio lo más especial y único que había
visto hasta el momento, entre toda esa maleza y tréboles a su alrededor, pudo
ver con sus ojos que había un pequeño trébol, que en lugar de tener 4 hojas tenía
5, y era totalmente diferente a los que ya había visto y recolectado.
En el momento que decidió conocer la
naturaleza de ese trébol, se acercó y lo agarro con sus manos y con sus
palabras y en ese instante se percató que el trébol le confirió una especie de
energía que al cerrar sus ojos lo llenaba de alegría y tranquilidad. Para el,
este trébol le trasmitía confianza, tranquilidad, sencillez, alegría,
inocencia, ingenuidad, sinceridad, amistad, cariño, bueno, un sin fin de
emociones que el observador sentía que estaba entablando una conexión con un
ser humano, tanto así eran los conflictos y complejos sentimientos y
pensamientos en su mente, que este trébol le recordó lo bueno de lo conocido y más
importante aún, la pureza e inocencia de un ser humano en el momento de entrar
a ser parte de este mundo.
No aguanto y cayó al piso, el choque
emocional fue muy fuerte y lo derrumbo, reflexiono por un día entero y pensó
que alguien o algo lo había seleccionado para que encontrara este trébol y que
ese trébol era algo muy especial porque cada vez que lo miraba o lo saludaba,
le hacía olvidar problemas y situaciones que vagamente lo despedían, y lo hacía
sonreír, algo extrañamente inusual para el observador.
El observador decidió dar terminado su
viaje y suavemente tomo el trébol con la determinación de guardarlo como los
demás, entonces el estuche donde los guardaba no tenía más espacio. Esto lo
desespero, porque no quería dejarlo tirado en el suelo donde podría sufrir
cualquiera clase de peligro o simplemente desaparecer de su camino. Luego podía
guardarlo en el bolsillo izquierdo de su ya vieja y trajinada camisa.
Al regresar a su viejo y confortable velo,
el observador deposito sus tréboles y aquel trébol de 5 hojas se mantenía mucho
más vigoroso y saludable que los demás. Cada trébol se trasformase en una
persona, un recuerdo y así mismo un pensamiento y un sentimiento, y cada vez
que busca en su velo y se encuentra con el trébol de 5 hojas, le sonríe y le
habla, porque de alguna extraña manera lo llena de felicidad, tranquilidad y
cariño!
Mensaje del observador: Nunca cambies tus
5 hojas ni tu naturaleza, esa exclusividad es imposible de encontrar 2 veces en
una misma vida, además es necesario que este observador aprenda algo de esa
única naturaleza.

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