Marina
se encontraba sentada al lado de una mesa. Tomó con sus manos la taza de café
mientras esperaba.
Thiago
llegó al bar y apenas pudo percibir la grandiosa sonrisa de esa mujer que lo
estaba esperando. Mientras se acercaba a ella, no podía dejar de pensar en lo
humano, natural y espontáneo que se sentía cada vez que se encontraban para
hablar. Él se preguntaba qué tipo de relación tenían y si de verdad tenían
algún tipo de conexión.
Una
vez tuvo a Marina de frente, ella se levantó de la silla y saludó a Thiago con
un fuerte abrazo y en ese momento, sus miradas se cruzaron. Ese pequeño
instante les sirvió para emprender un nuevo viaje juntos. De sus propios ojos
salieron dos caminos que se entrelazaban y les permitían emprender una nueva
aventura. Mientras más profundo llegaban en esos caminos, más evidentes se
hacían la oscuridad y los contrastes propios de cada uno.
En
realidad era como una carretera turbulenta y llena de obstáculos e
irregularidades, la cual se alcanzaba a confundir con una lucha entre el
permiso y la prohibición, era intrigante pero a la vez emocionante.
Fue
cuestión de segundos para que empezaran a hablar, una sinfonía de mensajes y
colores nacían y fluían entre ellos. Eran el color blanco y negro tratando de
llegar a un acuerdo, combinándose para buscar y encontrar algo mejor.

Qué profundo bro, lo felicito!
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