-¿Más que los carteles? – preguntó Jack al dueño de la casa.
- Sí, Jack. Saskia me confirmó que los métodos usados por Mathew han
sido mucho más efectivos y baratos que los carteles que siempre hemos usado–
contestó Alfred, el dueño de la vieja casa con una mirada llena de sombras
y mirando al piso constantemente.
-¡Pero Alfred! - exclamó Jack con ahínco–. Yo sé que Mathew se ha
ganado el premio al mejor vendedor de casas de todo el condado Highstart, pero
él jamás ha revelado su técnica ni sus métodos y creo que nunca nadie los
sabrá. No confió en él. La única persona que sabía de sus métodos era su
esposa, y bueno, ya sabemos cómo terminó eso.
-¿Te refieres a que su esposa lo dejo y se mudó a la otra ciudad, cierto?
– preguntó Alfred, levantando por fin su cabeza, buscando una respuesta
afirmativa con su mirada.
![]() |
– ¡Por Dios Alfred!, no me vas a decir ahora que tú también caíste en
esa farsa. Nadie sabe a dónde se fue Susan y no hay ningún registro de su
salida de la ciudad, e incluso de la región. Estoy seguro que Mathew la asesinó
–. Y entonces la cara de Jack se tornó en un naciente color rojo que empezaba a
brotar de la punta de su nariz y le envolvió completamente la cara.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario