lunes, 26 de junio de 2017

CARTAS - VOLUMEN II

CARTA DEL ODIO AL PERDON



Perdon, no sé pero me parece el colmo lo que me ha hecho.

No soporto la idea que me haya mentido y que se haya escondido de esa manera. No si esta carta llegue pero ojalá la reciba y le duela toda el alma.
Yo creía conocerlo pero eso que hizo saco todo lo peor de mí. Ojala la vida le devuelva todas las cosas que me ha hecho y pueda sentir en carne propia lo que me ha hecho sentir.

Soy un idiota por haber confiado en usted, y yo mismo soy culpable de todas las atrocidades que deje que me hicieran. También fui ciego por no haber visto a ese lobo escondido detrás de esa piel de oveja. Y pensar que “nos conocíamos” de toda la vida.

No lo soporto.

Me voy, o mejor, váyase ya que no espero nada de usted.

Ojala pueda lo que se proponga en la vida pero trate de no lastimar a nadie más, como lo hizo conmigo.

No use más a nadie para su beneficio propio, deje mi mente en paz y mi corazón tranquilo que ya lo necesita. Váyase por favor.

Atte.

El odio.
RESPUESTA DE PERDON AL ODIO


Odio,

En estos momentos lamento que estés sintiendo todo eso que mencionas en tu carta.

Yo creo que tú algo me conoces y en realidad sabes muy en el fondo que nunca te he mentido. La mayoría de las veces yo ando escondido porque me es muy difícil salir a la luz y salir en público.

De hecho, es más común que tu y tus amigos salgan más frecuente que yo. Esa es mi naturaleza y espero la comprendas.

Yo leí tu carta con tus palabras y espero que algún día puedas entenderme, aceptarme y contar con mi presencia en tu vida.

Quiero que recuerdes esos instantes donde compartimos tiempos juntos; nuestras mentes se aquietaban y podíamos sentir como nuestros cuerpos se relajaban y podíamos vivir en paz, a pesar de las circunstancias.

Odio, te invito a que invoques nuevamente esas ocasiones donde no me atribuías tus desgracias y penas, al contrario, me veías como participe de tu plenitud y de tu gloria.

Por ahora me voy para dejarte tranquilo. Yo solo espero que todo esto sea momentáneo para que así, un día, me abras la puerta y me recibas en cada momento que yo pueda serte útil y acompañarte en tu camino.

Atte.


El perdón.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

NUESTRAS SOMBRAS

Al fin y al cabo Luciana no tenía ni idea si sus pinturas iban a lograr el impacto que ella buscaba. De hecho, no tenía claro si le i...