martes, 25 de abril de 2017

NOS ESTA QUEDANDO GRANDE

Hoy decidí no escribir ficción. Hoy escribo para hacer un ejercicio de reflexión que ojalá llegue al corazón y cada uno de mis lectoras y lectores.

Tarisai Tara - WordPress.com


Para ninguno de nosotros es ajeno el bombardeo de información que los medios de comunicación han dirigido hacia nosotros con respecto a los homicidios más recientes como el de Yuliana Samboni, la pequeña Sarita, la bebe de 3 meses violada por un soldado, Claudia Johana asesinada en el centro comercial Santa Fe,el empalamiento de Rosa Elvira Cely, entre muchos otros.

Estos casos representan una pequeña muestra de una realidad que nadie alcanza a estimar y definir con claridad. Las cifras se han quedado cortas en reflejar el día a día de muchas mujeres que tienen que lidiar con el miedo a ser agredidas, violadas o asesinadas por personas que creen conocer; y que nosotros como sociedad nos encargamos de alimentar con amarillismo y victimización. Definitivamente nos está quedando grande.

Aqui hago un llamado de atención y una solicitud expresa de reflexión a nosotros como sociedad, pero particularmente está dirigido a nosotros los hombres, porque considero que a nosotros nos está quedando grande vivir.

Nos está quedando grande vivir al olvidar en que consiste eso que va más allá de la existencia; en aquella grata experiencia que los maestros de la auto-superación y del crecimiento llaman la experiencia de vivir en este mundo y en este momento exacto de la humanidad.

Se nos ha olvidado nuestra naturaleza como seres humanos, el papel innato que como hombres tenemos, que estamos viviendo, y lo peor de todo es que nos rehusamos a escuchar a nuestro opuesto, aquel que nos complementa y nos permite ser mejores seres humanos: las mujeres.

¡Colegas! las mujeres han evolucionado, Punto. No hay nada que discutir al respecto. La sociedad y nuestra humanidad han cambiado con el paso de los años, y la mujer ha tomado consciencia mucho más rápido de su necesidad de adaptarse y de vivir en esta realidad que evoluciona constantemente.

¡Amigos!, nuestras hermanas, mamas, amigas, novias, esposas ya no son lo que eran hace 50 años. Incluso, me atrevo a asegurar que no son las mismas que conocimos hace tan solo 2 años. Han aceptado naturalmente su nuevo rol en nuestra sociedad: son independientes en todo ámbito humano, dejaron de buscarnos por necesidad y ahora nos buscan por decisión propia; y así mismo son capaces de soltarnos, dejarnos atrás y seguir adelante.

Ellas, las mujeres, han tomado la decisión de cambiar y lo han hecho muy bien. En estos momentos se están enfrentando contra sus propios fantasmas y miedos inculcados durante toda una vida, luchan constantemente contras sus propios paradigmas y algunas veces llegan a sentirse confundidas por la cantidad de cambios que están experimentando.Esa es la realidad de la mujer hoy en día.

Por otro lado, nosotros los hombres tenemos que ponernos al día. Nos está quedando grande vivir al no poder aceptar y adaptarnos a estos cambios; seguimos una rutina y confiamos ciegamente en los consejos y comportamiento que hemos heredado de nuestros antepasados por años e incluso decenios. Pues lamento decirles que estas actitudes ya se han quedado en el pasado y se han vuelto obsoletas.

Nuestros paradigmas, creencias y comportamientos pretéritos se están convirtiendo en patadas de ahogado. Están buscando de maneras desesperadas e irracionales salir a flote y mantenerse en un mundo donde, para ellos, los botes y chalecos salvavidas ya se han agotado.

La adaptación de la mujer a este nuevo mundo más nuestra resistencia al cambio, está procreando una generación masculina llena de frustraciones; Una generacion llena de sentimientos y pensamientos que solo busca liberar la presión y el estrés que tenemos encima. Desafortunadamente, no contamos con las herramientas suficientes para poder manejar estas emociones de una mejor manera, o sino preguntémosle a cada una de las mujeres colombianas que son violadas, agredidas e irrespetadas todos los días en Colombia y que aún siguen con vida, porque lamentablemente ya no podemos oír la voz de Yuliana, Claudia, Sarita o Rosa Elvira.

Si, nos está quedando grande. Pero compadres, hoy apelo a nuestro ego y a nuestro orgullo: Dejemos de contratar al alcohol, el sexo, el cigarrillo y a los malos amigos como nuestro psicólogos de cabecera, dejémonos de escondernos en nuestros pasatiempos y hablemos de aquello que más tememos que vean de nosotros, confiemos en esa persona que escogimos tener a nuestro lado y por encima de todas las cosas, cambiemos.

Demostrémosle a la naturaleza y al mundo que sí podemos cambiar y adaptarnos, que hemos aceptado la nueva dinámica de este planeta, y que las mujeres, como seres humanos completos y perfectos, vean en nosotros nuevamente a un ser humano viable y vigente, y no a un ser vivo en vía de extinción. Que sientan en nosotros ese apoyo, aquella confianza y ese amor que profesa y brota desde el fondo de cada uno de nosotros. Hagamos todo lo posible para que podamos vivir plenamente con ellas y gracias a ellas, no detengamos sus vidas y su crecimiento, ni por derecha el de nosotros.


Juan Sebastián Beltrán

1 comentario:

  1. Excelente escrito, una reflexión desde otro punto de vista... me encantó!!!

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